Descripción
Virgen del Encuentro
Hay encuentros que cambian una vida.
María nos enseña a reconocer a Cristo y nos conduce hasta Él.
Una nueva escultura de Javier Viver, nacida para acompañar ese momento en el que Dios sale a nuestro encuentro.
¿Qué significa realmente encontrarse con Cristo?
Hay encuentros que recordamos para siempre.
El día en que conocimos a alguien que cambió nuestra vida. Una conversación que llegó en el momento preciso. Una Eucaristía. Un retiro. Una noche de oración. Un instante de silencio en el que algo dentro de nosotros cambió.
Porque encontrarse con Cristo no es solamente conocer algo sobre Él.
Es reconocer una presencia.
Es descubrir que Aquel a quien buscábamos ya estaba caminando a nuestro lado.
Como los discípulos de Emaús. Ellos caminaban junto a Jesús, escuchaban sus palabras y hablaban con Él, pero todavía no eran capaces de reconocerle.
Hasta que llegó el momento en que sus ojos se abrieron.
Y comprendieron que Él había estado allí todo el tiempo.
La Virgen del Encuentro nace de este misterio. Del deseo de hacer visible, a través de la escultura, esa realidad invisible: el encuentro entre Dios y cada uno de nosotros.
¿Por qué Virgen del Encuentro?
María es la mujer del encuentro
María vivió el encuentro con Dios de una manera única.
En la Anunciación recibió la Palabra de Dios en su corazón y en su cuerpo. Su «sí» hizo posible que el Verbo se hiciera carne y que Dios entrara en nuestra historia.
Ella fue la primera en acoger a Cristo. La primera en llevarlo dentro de sí. La primera en contemplar su rostro. La primera en entregarlo al mundo.
Y su misión no termina ahí.
Porque María nunca nos invita a quedarnos solamente en ella.
María siempre nos lleva a Jesús.
Como en Caná, cuando señala a su Hijo y dice:
«Haced lo que Él os diga».
Por eso Javier Viver ha llamado a esta obra Virgen del Encuentro. Porque María acompaña nuestro camino hasta ese momento en el que también nosotros podemos reconocer a Cristo.
María, el primer sagrario
Antes de que Cristo se quedara con nosotros en la Eucaristía, María lo acogió en su propio cuerpo.
Cuando pronunció su «sí» en la Anunciación, el Verbo se hizo carne.
Dios quiso hacerse hombre y entrar en nuestra historia a través de una mujer.
María recibió a Cristo en su corazón y en su cuerpo. Por eso Javier Viver habla de ella como el primer sagrario.
Ella vivió de una manera única aquello que nosotros estamos llamados a experimentar en la Eucaristía: recibir a Cristo y convertirnos, durante ese encuentro, en un lugar de su presencia.
La Virgen del Encuentro recoge precisamente ese misterio.
María aparece como aquella que acoge a Dios y, al mismo tiempo, nos enseña a acogerlo.
María fue el primer sagrario. Y sigue enseñándonos a convertir nuestra vida en un lugar para Dios.
María siempre nos lleva a Él
Hay una frase de María que resume de una manera extraordinaria su misión:
«Haced lo que Él os diga».
En Caná, María no ocupa el lugar de Jesús. Señala hacia Él.
Ella ve la necesidad, intercede y después desaparece para dejar que sea su Hijo quien actúe.
Esta es también la misión maternal de María en nuestra vida: acompañarnos, interceder, enseñarnos a escuchar y llevarnos hasta Cristo.
María no es el destino del camino.
Es quien nos conduce hasta Él.
Una escultura nacida de una experiencia de encuentro
La Virgen del Encuentro nace de una idea que acompaña el trabajo de Javier Viver desde hace años: María como lugar de encuentro entre Dios y el hombre.
En esta obra confluyen dos dimensiones especialmente importantes en su trayectoria: su vocación artística y su vocación espiritual, ambas profundamente vinculadas a María.
Para Javier, una imagen religiosa no es únicamente una representación.
La materia, las formas, el volumen, el rostro y la mirada pueden convertirse en un puente hacia una realidad que no podemos tocar con los sentidos.
Por eso entiende la escultura como una posibilidad de acercar lo invisible a nuestra experiencia humana.
«Lo más sobrenatural se ha encarnado en lo más humano y en lo más humilde.»
La propia humanidad de María es ese puente. Ella es verdaderamente humana y, precisamente por eso, su humanidad nos conduce hacia lo divino.
Del barro a una presencia
Una escultura comienza mucho antes de convertirse en una imagen.
Comienza con una intuición. Con una pregunta. Con una búsqueda.
Javier trabaja la materia poniendo y quitando: añadiendo allí donde falta, retirando allí donde sobra, buscando poco a poco la forma que quiere expresar.
Después llegan los detalles. La textura. Las herramientas. Las huellas. La precisión de las manos. El trabajo paciente que transforma una materia en una imagen.
Pero llega un momento en el que la escultura deja de ser únicamente materia.
Como explica Javier, hay un instante en el que la imagen adquiere una vida propia y se convierte en un icono: una representación a través de la cual la presencia de María puede hacerse cercana.
Una imagen puede hacer visible aquello que los ojos no pueden ver.
Una corona llena de significado
La Virgen del Encuentro lleva una corona formada por rosas y mariposas.
No es un elemento puramente ornamental. Forma parte del lenguaje simbólico de la obra.
Javier la relaciona con el camino de Emaús y con la vocación de encuentro que tiene esta imagen.
La corona también posee un profundo significado esponsal. María es contemplada como Esposa del Espíritu Santo y, a través de ella, la escultura nos recuerda que cada persona está llamada a una unión íntima con Dios.
Del encuentro nace una vida nueva.
La Virgen del Encuentro ya ha comenzado su camino
Antes de llegar a ti, la Virgen del Encuentro ya ha acompañado tres retiros.
Ha estado presente en momentos de oración, silencio, escucha y encuentro.
Tres comunidades han podido acogerla antes de que la presentáramos públicamente. Y algo importante ha sucedido: las tres han querido tenerla.
No porque se trate simplemente de una nueva escultura, sino porque han experimentado que esta imagen puede acompañar aquello que estaban viviendo.
Por eso queremos que la Virgen del Encuentro siga viajando.
Que esté allí donde personas se reúnen para buscar a Dios, escucharle y abrirse a su presencia.
¿Quieres que la Virgen del Encuentro acompañe tu próximo retiro?
Puedes reservarla gratuitamente para unas fechas concretas.
La Virgen del Encuentro puede viajar hasta tu comunidad, grupo de oración,
retiro o espacio de encuentro con Cristo.
Indica las fechas que necesitas y consulta su disponibilidad.
Una Virgen para cada lugar de encuentro
La Virgen del Encuentro ha sido creada en diferentes tamaños para acompañar tanto la oración personal como espacios compartidos de oración, comunidades y capillas.
10 cm · 68 €
Una pequeña imagen para llevar cerca y acompañar la oración cotidiana.
20 cm · 232 €
Una presencia para el hogar, el rincón de oración o para regalar a alguien que ha vivido un encuentro especial.
30 cm · 480 €
Una pieza con mayor presencia, pensada para convertirse en protagonista de un espacio de oración.
55 cm · 1.600 €
Una dimensión pensada especialmente para comunidades, retiros y espacios de oración.
65 cm + viril · 5.800 €
La pieza de mayor formato, concebida para capillas y espacios donde la Virgen pueda acompañar a toda una comunidad.
Una Virgen para acompañar a una comunidad
Hay imágenes que forman parte de la historia de una persona.
Y hay imágenes que pueden formar parte de la historia de una comunidad.
La Virgen del Encuentro ha sido concebida también para acompañar retiros, grupos de oración, comunidades, capillas y otros espacios de encuentro con Cristo.
Los tamaños mayores están especialmente pensados para estos espacios.
Si estás pensando en acoger la Virgen del Encuentro en tu comunidad, podemos ayudarte a encontrar el formato más adecuado y acompañarte durante el proceso.
¿Quieres que la Virgen del Encuentro acompañe vuestro próximo encuentro?
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Preguntas frecuentes
¿En qué tamaños está disponible la Virgen del Encuentro?
Actualmente está disponible en cinco tamaños: 10 cm · 68 €, 20 cm · 232 €, 30 cm · 480 €, 55 cm · 1.600 € y 65 cm con viril · 5.800 €.
¿La Virgen del Encuentro está disponible para grupos y retiros?
Sí. La escultura ya ha comenzado a acompañar retiros y puede reservarse para comunidades, grupos y espacios de oración.
¿La reserva de la escultura tiene algún coste?
No. La reserva para acompañar un retiro o encuentro es gratuita. Puedes consultar la disponibilidad de la escultura para las fechas que necesites.
¿Qué tamaño es más adecuado para una comunidad o capilla?
Los tamaños de 55 cm y 65 cm con viril han sido concebidos especialmente para espacios de oración, comunidades y capillas.
¿Se puede encargar un tamaño para una capilla?
Para proyectos especiales o necesidades concretas de espacio, puedes contactar con nosotros para estudiar las posibilidades.
Quizá el próximo encuentro sea el tuyo
La Virgen del Encuentro nace para acompañar un misterio que todos estamos llamados a vivir: encontrarnos con Cristo.
María fue la primera en acogerle. Ella nos enseña a reconocerle y, como en Caná, sigue señalándonos el camino:
«Haced lo que Él os diga».
Que esta Virgen pueda acompañar tu hogar, tu comunidad o ese lugar donde muchas personas se reúnen para buscarle.
¿Quieres reservarla para vuestro próximo encuentro?









































