Escultura de la virgen de Santa María de la Paz. Proyecto para la Capilla del Centro de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios.
Un proyecto de Javier Viver con la colaboración de:
Mateo Maté
Alejandro Marote
David Jiménez
Juan Mazzuchelli
y Miguel Ángel Serrano Domenech
Descripción del proyecto
La escultura de la virgen Santa María de la Paz del artista Javier Viver forma parte del precioso proyecto de la pequeña Capilla del Centro Hospitalario para personas sin hogar. Esta capilla pertenece a la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios.
La capilla de Santa María de la Paz se propone como el corazón del edificio. Concentrar el anhelo de esta Casa, la creación de un cielo en la tierra, espacio en el que se experimenta la acogida…, los brazos del Padre bueno que nos estrecha contra su corazón, nos viste y nos invita a la mesa. » … porque estuve roto y me acogiste».
La capilla se ordena así como un coro o encuentro de los que han sido acogidos a las Bodas del Cordero: Salid a los cruces de los caminos e invitad a todos los que encontréis.
Descripción del proyecto y artistas
Todos, desde la sillería del coro, dirige su mirada a Cristo Cordero de Dios en la Cruz, sobre el altar. El espacio se ordena en torno a tres ámbitos: el altar o liturgia eucarística, el ambón o liturgia de la palabra y el Sagrario María o reserva eucarística. Iglesia naciente, Arca de la Alianza, Madre de Dios.
El altar y el ambón están confeccionados con listones de madera de roble trenzados. En el altar se inserta la Cruz Tau, procesional, de la misma madera, pero dorada con pan de oro en la parte superior y con un Cristo en majestad: es el Oriente. Detrás del altar, se contemplan dos manos, en un mural fotográfico procedente del Hospital de la Salpetriere, en París. Es el encuentro, la acogida del Padre de la Misericordia.
Condesciende con cada uno de nosotros. Es una visualización del misterio eucarístico, mistagogía sacramental. Este mural hace del espacio un lugar de la levedad, sereno e intenso. Nos transporta a otra escala.
Pared y escultura de Santa María de la Paz
Frente al altar se encuentra el ambón, en el que el VERBO DE DIOS nos habla. En el paño de pared tras el ambón aparece la imagen de una constelación de aves, que alaban a Dios en la liturgia cósmica y representan el soplo del Espíritu Santo, obra del fotógrafo David Jiménez.
Así observamos como en uno de los laterales de la sillería, sentada, a la altura del altar se encuentra la imagen escúltórica y sagrario de Santa María de la Paz: embarazada de Dios se convierte en el primer tabernáculo de la historia, templo del Verbo encarnado.
De esta forma se integran de forma natural, pero diferenciada, presencia real e imagen de culto. María, recogida en oración, suscita en todos los que la contemplan el anhelo del estado de gracia y de paz de la primera comunión. Y así nos invita a unirnos a la comunión de la Iglesia.
Vía Lucis, Vía Crucis
Además, en los muros laterales, a ambos lados de la capilla, se sitúan las 14 estaciones del Vía Crucis, a la derecha y otras 14 del Vía Lucis a la izquierda. Es una vidriera corrida. Con este fin se trata de representar el misterio de la Cruz en su doble vertiente: como vía del dolor y camino de luz y esperanza.
El Vía Crucis se representa mediante una obra de Mateo Maté. Obra en la que se muestra la parte austera del cuadro, representada por el bastidor de palo en forma de cruz. Es precisamente en el ámbito de la belleza de la pintura donde el autor encuentra la otra cara oculta, siempre presente: la cruz.
También Cristo es definido en la Escritura como “el más bello de los hombres” y “en el que no hay belleza que agrade”. De esta forma el cuadro recoge la tradición de las Arma Cristi.
Ahí encontramos la cruz de madera, los santos lienzos, los clavos, las cuñas que atraviesan el costado e implicitamente las tenazas y el martillo.
El Via Crucis se representa por medio de una secuencia fotográfica de manos, en blanco y negro, que dialoga con el mural principal y anuncia cada uno de los pasos de Cristo en el Calvario. El Via Lucis es una obra del fotógrafo Alejandro Marote.
Por tanto, en ellas queda representadas las 14 cruces llenas de luz y color, realizadas a partir de superposiciones de fotografías de árboles. Así la Cruz es mostrada como Árbol de la Vida y trono de triunfo de Cristo.
Por último hablamos de la realización de los vasos sagrados de un mismo diseño a partir de bloques macizos de acero inoxidable, torneados y pulidos industrialmente. La sencillez y elegancia del diseño como representación de amor y reverencia al misterio. La sencilla dignidad más que la ostentación.
El diseño de los vasos sagrados ha sido fruto del trabajo en equipo de los artistas Juan Machuchelli, Miguel Ángel Serrano y Javier Viver.






































